03. Todo Esta Bien
A pocas horas de comenzar aquella jornada escolar alguien me avisó que habían venido a buscarme. Otro suceso inusual que alimentaba la atmósfera de que algo estaba fuera de lugar.
No recuerdo exactamente quiénes pasaron a buscarme, pero entre ellos había alguien a quien consideraba en ese entonces como una señora muy cercana a mi bisabuela paterna, que vivía con ella y podía ser o no de la familia, pero a quien no conocía particularmente bien.
Me llevaron de la escuela a la casa de mi abuela paterna en Pocitos. Quizás el único
lugar puntual que recuerdo visitar cuando era niño durante nuestros “viajes” a
Montevideo, jugando carreras con mi hermano menor para apretar la maravilla mecánica del botón del ascensor.