01. Destierro

Tenía 9 años y asistía a tiempo completo a una pequeña escuela privada en Arocena junto con mi hermano menor. Todas las mañanas una camioneta nos pasaba a buscar por la puerta de La Casa.

Sé que estos datos son ciertos, pero no diría que los recuerdo claramente.

No recuerdo mi infancia, o incluso mi pre-adolescencia con claridad. 

Esa mañana no nos despertó mi madre para vestirnos para ir a la escuela, sino nuestro hermano mayor.

No sabría decir si esto era algo muy inusual; no recuerdo más que un par de mañanas en La Casa. En una de ellas mi madre me cargó semidormido y me llevó al living para que nos vistiéramos junto a mi hermano, al calor de la estufa, mientras mirábamos dibujitos.

Tampoco puedo decir si esa mañana junto a la estufa era un reflejo de cómo eran usualmente las mañanas. Me gusta pensar que sí. 

Como decía, esa mañana fue mi hermano mayor quién nos despertó y nos vistió -o nos instó a hacerlo-, pero sólo yo me subí a la camioneta.

Mi hermano mayor iba al trabajo de mi padre, que no había pasado la noche en casa, y decidió llevarse a mi hermano menor con él.

No sé si mi hermano mayor compartió esa información conmigo en ese momento, no sé si yo entendía que había otra razón por la que mi hermano menor no asistiera a clases ese día.

Solo sé que esa mañana me subí solo a la camioneta escolar y me fui de la casa en la que viví toda mi infancia.

Para no volver.

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