04. Bisagra

Inmediatamente después de la muerte de mamá, mi hermano menor y yo vivimos en la casa de mis abuelos, Tata y Buga, por algunos meses. Ni mi padre ni mi hermano mayor aparecen como figuras presentes en mis recuerdos de este periodo. 

Teníamos pequeños conflictos regulares con mi estructurada abuela y nos llevábamos muy bien con nuestro abuelo, la figura de autoridad más extraña con la que había convivido hasta entonces. Desde mi óptica infantil era un viejo relajado, sin pelos en la lengua, que hacía lo que le venía en gana. Pasaba las tardes en un bar cercano donde todos los residentes habituales ya nos conocían y saludaban gracias a nuestras regulares visitas acompañando al Tata.

Debes acceder para ver el resto del contenido. Por favor . ¿Aún no eres miembro? Únete a nosotros

Publicaciones Similares

  • 02. La Casa

    El grueso de mi infancia transcurrió en la casa que dejaba atrás. Ubicada en Parque Miramar, el coqueto barrio de Canelones que en ese entonces no era tal. Había más bosques que viviendas, no había supermercados o comercios cercanos, y era común la imagen de animales de granja en los patios de las casas. Mis…

  • 07. Genesis

    “…el trauma repetido en la infancia forma y deforma la personalidad. El niño atrapado en unambiente abusivo se enfrenta a la formidable tarea de la adaptación. Debe encontrar unamanera de preservar el sentido de confianza en personas que no son de fiar, de seguridad enuna situación que no es segura, de control en una situación…

  • 05. Terror

    Es recién en esta etapa de mi vida que la ausente figura de mi padre empieza a aparecer en mis recuerdos como una constante, y lo hace como una figura distante, autoritaria y aterradora. En su seria figura se manifestaba una oscuridad cada vez más omnipresente en mi vida, cuyo origen me eludía, pero me…

  • 11. Metamorfosis

    En lo que se refiere a Educación Primaria y Secundaria, mis padres nunca escatimaron en gastos, ni antes ni después de la muerte de Mamá. Teníamos algunas dificultades adaptándonos a los centros educativos, y esta situación no hacía más que empeorar conforme se agravaba la situación en La Casa. Nuestra tolerancia a la frustración era…