09. Nuevo Orden
Sobre los cimientos del silencio y el horror no resuelto, Papá y su secretaria, devenida en novia, devenida en prometida, se casaron un año y medio después de la muerte de Mamá. Nos mudamos a otro apartamento, en la calle 21 de Setiembre, y empecé a ir a clases en el San Juan Bautista. Los serios apremios físicos cesaron y papá dejó de estar ausente, al menos físicamente.
La relación con Andrea comenzó siendo bastante buena, o incluso excepcionalmente buena, dadas las circunstancias. Pero mi hermano menor y yo éramos dos niños intentando procesar un trauma brutal y sostenido, que tuvo lugar en la etapa formativa de nuestras vidas, conviviendo con un padre que solo contaba con las más básicas de las herramientas emocionales.